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Silvia Buso (Padua)

Una chica joven, deportista y alegre, recibe una pésima noticia: “no volverás a caminar.” Tenía 17 años, una paraplejia, muchas crisis epilépticas y una silla de ruedas. Perdió la sonrisa.

A los nueve meses, viajó a Medjugorje, un pueblo de Bosnia-Herzegovina.

“No sabía nada sobre ese lugar. Sólo que decían que allí se aparecía la Virgen. Yo no creía en los milagros, me parecían algo imposible. Por eso no pedí mi curación. Sólo pedí a la Virgen la fuerza para volver a sonreír, viviendo en una silla de ruedas. Por primera vez en mi vida recé con el corazón.”

Al día siguiente, Silvia fue la primera de su grupo en llegar a la cima del monte Krizevac… caminando.